La cultura Judía es bastante rigurosa y comprometida con la creencia firme, bastante rigurosa con las tradiciones y costumbres  en todos los fieles, desde los más pequeños hasta los más antiguos que van inculcando las costumbres en las jóvenes mentes que muchas veces se ven atraídos por culturas diferentes y distintas creencias a las propias. Es normal que durante la juventud el desarrollo mental y físico de los seres humanos este enlazado con ciertas características propios de él, lo cual no se debe enjuiciar como malo o absurdo, por lo contrario que se debe de entender y explicar de una forma adecuada, el jugar, el conocer distintas culturas, el apreciar distintas formas de vida, es totalmente natural.

Como cultura, la cultura Judía  posee juegos de mucha trascendencia, pasados de generación en generación que siempre buscan respetar la religión, sin introducir la frágil mente de los niños en un mundo  de exageraciones. El termino competir para ganar es algo sumamente delicado de tratar,  las apuestas deportivas son casi inexistentes, debido al pensamiento que se tiene, “Todos somos igual” que es igual a decir que todos somos ganadores, nadie es más que nadie, todos somos y podemos ser igual de buenos que el otro, sin necesidad de miramientos, el deporte es bueno, mientras sea sano y de agrado para todos los que lo comparten.

El juego del trompo: jugado durante las ocho noches de Hannukah, es un juego simple y fácil, que puede jugarse con dos o más jugadores. Los jugadores comienzan con un pozo (golosinas, monedas o palitos de pretzel). Cada uno de los 4 lados del trompo posee una letra judía en él, lo cual determina las acciones del jugador con las golosinas. El primer jugador hace girar el trompo. Dependiendo de la letra en la que caiga, el jugador coloca algo en el pozo, se lleva el pozo, toma la mitad del pozo o no hace nada. Una vez que los demás jugadores hayan perdido sus objetos. Se declara al ganador. 
Es uno de los juegos más inofensivos y bastante apetecido por os niños, que se ven atraídos por las golosinas que se han de ganar, pero este juego es indistinto para las edades, tanto chicos como grandes pueden jugarlo.

Encuentra el afikoman: Se utiliza 3 piezas del matzá. Una hoja de matzá se rompe a la mitad y se envuelve en un paño o tela dedicada especialmente para ello. Llamado Afikoman, esta pieza de matzá se esconde en algún sitio del hogar. Los niños, en la séder, deben encontrar el Afikoman. El ganador usualmente recibe un premio nominal, como una pequeña cantidad de dinero o golosinas. 

La matraca de amán: Es uno de los juegos más raros por la historia que lo precede, que parece más molesta que divertida.  Cuando el nombre de Amán fue dicho a los judíos, lo despreciaron tanto que hicieron tanto ruido y alboroto como les fue posible. Esto resulto en la producción de matracas, pequeños creadores de ruido, con los que los niños juegan en Purim.

3 Sep 2018