|
 |
LOS CHUETAS
Por Gotthard Deutsch Meyer Kayserline
Enciclopedia Judía.
Nombres dados a los descendientes de los judíos secretos en Mallorca,
que en el corazón seguían siendo fieles al judaísmo, pero quiénes, para
inducir a la creencia que eran buenos cristianos, comían en público
carne de cerdo (chuya, chueta, xuete, "cerdo en catalán"); el segundo
término, "gente del ghetto," se explica por sí mismo. Su consideración
era similar a la de los Cagots de los Pirineos, que incluso aún son
tenidos por despreciables por los naturales de esa región. La gente
detestaba relacionarse con ellos; en la Iglesia se sentaban aparte; al
igual que en el cementerio donde eran enterrados aislados. Cuando el
tribunal de la inquisición se estableció en Mallorca en 1488, concedió
una amnistía general a todos los judíos que solicitaron el perdón por su
apostasía, y recibió a continuación la petición de 680 “arrepentidos”, a
los que impusieron el pago de una multa considerable. A comienzos de
1509, sin embargo, varios judíos “secretos” fueron quemados en público
ante la puerta de Jesús en Palma; y en 1679, cuando una Sinagoga fue
descubierta en una casa de las afueras, varios cientos de ellos fueron
condenados por el tribunal al encarcelamiento de por vida, y sus bienes
y propiedades fueron confiscados.
Para escapar a estas persecuciones y extorsiones continuas, un grupo de
Chuetas, reputados de ser los habitantes más ricos de Palma, decidieron
huir de la "isla de oro" en un buque inglés que habían contratado para
tal propósito; una vez habían zarpado los vientos desfavorables los
obligaron a regresar al puerto de Palma. Como consecuencia de esta
acción fueron encarcelados durante cinco años, después juzgados por la
Inquisición en 1691, condenados a la incautación de sus bienes y, más de
cincuenta de ellos, fueron ajusticiados en el garrote vil y después
quemados en la hoguera. Entre estos últimos estaba Rafael Valls, "un
rabbi excelente"; Rafael Benito Tarongi, su pupilo más fiel; y Catalina
Tarongi, hermana del último. Entre los conversos de Mallorca se
conmemoró a estos héroes-mártires durante muchos años. La inquisición
hizo todo lo posible para perjudicar a todos los familiares de estas
personas proscritas. Sus retratos fueron colocados en el monasterio
dominicano; y en 1755 una relación fue exhibida en un altar de la
Catedral de Palma donde eran mencionados los nombres y apellidos de
todos estos condenados a muerte o a los que les fueron incautados todos
sus bienes entre 1645 a 1691. Dicha "manta" estuvo expuesta en la
Catedral hasta los años 70 del siglo XX.
No fue hasta la publicación del real decreto de 16 de diciembre de 1782,
en que mejoró la situación de estas familias; les fue permitido, desde
entonces, residir en cualquier calle en la ciudad de Palma y en
cualquier parte de la isla, y ya no se les podía llamar Judíos, hebreos,
o Chuetas, bajo pena de galeras o de encarcelamiento en la fortaleza.
Tres años más tarde fueron autorizadas a ingresar al ejército y en la
marina así como en oficinas públicas. A pesar de todo esto en 1857
apareció allí un libro dirigido contra ellos con el título "Historia de
los Judíos de Mallorca”, el propósito del autor, Juan de la Puerta
Vizcaíno, era volver a sembrar el odio de la población contra los
Chuetas. Los descendientes del Chuetas, que llevan hoy los mismos
apellidos que sus antepasados desde el siglo XIV, forman una población
respetada, aunque muchos sigues viviendo en el mismo barrio y en las
mismas calles (La Platería).
Los apellidos de estas familias son:
Aguiló, Bonnin, Cortés, Forteza, Fuster, Martí, Picó, Piña(Pinya), Pomar,
Segura (Seguí), Taronjí, Valentí, Vallerola y Valls.
|